La hipertensión, el tabaquismo y los niveles séricos de colesterol LDL y glucosa son los factores de riesgo clásicos para determinar el riesgo cardio y cerebrovascular.. Sin embargo, los factores emergentes, que se han tenido menos en cuenta que los clásicos, son determinantes para establecer el riesgo.
Joanna Guillén. París
Esta es la conclusión a la que han llegado expertos reunidos en el simposio Dibujando el riesgo cardiometabólico, organizado por Sanofi-Aventis en París, Francia. "La obesidad abdominal, el colesterol de alta densidad (HDL), los triglicéridos, la resistencia a la insulina y los marcadores inflamatorios como la adiponectina y la proteína C reactiva son parámetros que aún no se tienen demasiado en cuenta", apuntó Jean-Pierre Després, director de Investigación del Instituto Cardiológico del Centro Hospitalario Laval de Quebec, Canadá.
El experto aludió al estudio del Día Internacional para la Evaluación de la Obesidad Abdominal (IDEA, ver CF del 20-VI-2006), que explica la relación entre la obesidad y el riesgo cardiovascular. En su opinión, "además de considerar los factores emergentes, es importante enseñar a medir el sobrepeso mediante el perímetro de la cintura y no por el tradicional índice de masa corporal, ya que la obesidad abdominal, causada normalmente por un exceso de grasa visceral, es por sí sola un indicador independiente de mortalidad cardiovascular".
Nuevo tratamiento
En el simposio Vicenzo Di Marzo, del Instituto de Química Biomolecular del Consejo de Investigación Nacional de Nápoles, en Italia, explicó la función del sistema endocannabinoide (EC) en la regulación del peso corporal. "Se trata de un sistema fisiológico de receptores cannabinoides y mensajeros químicos que se unen a los receptores cannabinoides (CB1) y los activan. Esta acción estimula la lipogénesis en los adipocitos, dando lugar a la acumulación de grasa y a la regulación de la expresión de adiponectina". Según Di Marzo, "el mal funcionamiento del sistema EC provoca que estos receptores estén permanentemente activados incrementando la acumulación de grasa". Para conseguir regular la transmisión endocannabinoide el experto destacó el papel de rimonabant (Acomplia de Sanofi-Aventis), fármaco que actúa bloqueando el receptor CB1 regulando su hiperactividad.
Acomplia, que espera ser aprobado a principios del mes de julio por la Agencia Española de Medicamentos, ayuda a los pacientes con sobrepeso a reducir una media de ocho a diez kg, afirmó.
Di Marzo explicó que el uso del medicamento debe ir asociado a una dieta equilibrada y ejercicio físico constante.
"El perímetro de la cintura es un indicador de morbilidad vascular"
Cómo detectar el problema a tiempo
Factores de riesgo modificables de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular.
Índice de masa corporal
Mayor o igual que 30 kg/m2.
Mayor o igual que 27 kg/m2 sumado a otros factores de riesgo.
Nivel bajo de colesterol de alta densidad (HDL)
En hombres, menos de 40 mg/dl.
En mujeres, menos de 50 mg/dl.
Nivel alto de colesterol de baja densidad (LDL)
Más de 100 mg/dl (en personas con enfermedad cardiovascular o diabetes).
Más de 130 mg/dl (en personas con dos o más factores de riesgo cardiovascular).
Niveles altos de triglicéridos
Más de 160 mg/dl (en personas con uno o ningún factor de riesgo).
Al menos 150 mg/dl.
Exceso de peso medido mediante el perímetro abdominal
En hombres con más de 102 cm de circunferencia.
En mujeres con más de 90 cm de circunferencia.
Niveles de azúcar en sangre
Niveles de glucosa en ayunas de al menos 100 mg/dl.
Hipertensión arterial
Más de 140/90 mg/Hg o 130/80 mg/Hg en caso de diabetes.
Hábito tabáquico
Cualquier grado aumenta el riesgo.
* A estos datos hay que añadir los factores de riesgo no modificables: historial familiar con antecedentes de enfermedad cardiovascular (un familiar directo masculino que haya padecido alguna enfermedad de este tipo antes de los 55 años o un familiar directo femenino que lo haya sufrido antes de los 65 años) y la edad (tiene mayor probabilidad un hombre mayor de 45 años o una mujer mayor de 55 años).
Fuente: Sanofi-Aventis.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Salud Vascular. Investigaciones y Articulos Medicos relacionados al sistema vardiovascular, consejos para prevenir enfermedades y mejorar tu calidad de vida.
27/7/06
23/7/06
Aceite de oliva y salud cardiovascular
La presencia de fenoles en el aceite de oliva confiere a este alimento propiedades potencialmente beneficiosas para el corazón
Los fenoles contenidos en el aceite de oliva han demostrado ser beneficiosos para el corazón, motor del organismo. No obstante, este beneficio se pierde con el refinamiento. Estudios recientes han evidenciado que los aceites que han perdido fenoles en los procesos de refinamiento no aportan ningún beneficio. Como es de esperar, las investigaciones más avanzadas sobre el aceite de oliva tienen lugar en países mediterráneos, y la que hace referencia a los fenoles procede del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
Cuando los epidemiólogos constataron que los países mediterráneos podían alardear de unas tasas de enfermedad cardiovascular sensiblemente más bajas que las del resto de Europa o Norteamérica recurrieron a la dieta como justificación.
De este modo, la dieta mediterránea fue encumbrada a finales del siglo pasado como la mejor referencia para una dieta sana que protegía frente a las cardiopatías. Se habló de una proporción adecuada de nutrientes en sus recetas, de las virtudes del consumo de pescado azul, muchas frutas y hortalizas, vino tinto y, sobre todo, aceite de oliva.
Además, se subrayó que los ácidos grasos del aceite de oliva permitían un descenso de los niveles de colesterol LDL (malo) en la sangre, toda vez que aumentaban los de colesterol HDL (bueno); pero los investigadores cordobeses inauguran ahora una nueva hipótesis: puede que el beneficio del aceite de oliva no resida tanto en sus ácidos grasos como en sus polifenoles.
Los beneficios
Los científicos estudiaron a una serie de voluntarios sanos en cuyas dietas se incluyó aceite de oliva con polifenoles y sin polifenoles. En ausencia de polifenoles, descubrieron que el beneficio del aceite de oliva fue mucho más discreto. Asimismo, reflejaron que el beneficio de los fenoles con respecto al corazón no se ubica en el músculo-motor, sino en el endotelio (pared) de los vasos sanguíneos. La acción de los fenoles evita la proliferación de placas de ateroma, que obstruyen los vasos, dificultan la circulación sanguínea y obligan al corazón a bombear más deprisa y más fuerte.
Francisco Jiménez, director del estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (vol 46, pp 1864-1868), recuerda que no ha sido hasta hace muy poco que la ciencia ha empezado a estudiar al aceite de oliva desde una perspectiva distinta a la de su beneficio en la dieta mediterránea. «El aceite de oliva virgen es mucho más que una grasa sana, debe ser contemplado como un zumo vegetal rico en micronutrientes de gran interés para la salud».
Jiménez, por ejemplo, esgrime las propiedades de uno de dichos micronutrientes, el oleocantal, con propiedades antiinflamatorias sobre la enzima ciclooxigenasa (COX) comparables a las de un fármaco analgésico tan prescrito como el ibuprofeno. Los fenoles configuran un grupo importante de compuestos bioquímicos que abarca a flavonoides, ácidos fenólicos, lignanos y vitaminas. La mayoría de estos productos ostenta propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas.
Por medio de hogazas de pan untadas en aceite de oliva con distintas graduaciones de fenoles, los investigadores cordobeses midieron la fluidez de la sangre en los vasos sanguíneos de los dedos y constataron que quienes consumieron el aceite más rico en polifenoles (400 partes por millón) exhibieron la mejor condición: función endotelial conservada, mayores concentraciones de óxido nítrico, disminución del estrés oxidativo y del riesgo isquémico.
Aclaró Jiménez que el estudio llevado a cabo fue sólo con un número reducido de voluntarios, que es necesario un estudio de mayor tamaño para evidenciar el beneficio apuntado y que no todos los aceites de oliva tienen la misma graduación de fenoles, «por lo que no todos tienen el mismo beneficio cardiovascular».
Griegos e italianos
Como no podía ser de otra manera, científicos griegos e italianos se han sumado a los españoles en la identificación de más propiedades beneficiosas del aceite de oliva sobre la salud. Si el equipo de Jiménez, en Córdoba, apuntó a un beneficio en la prevención de arteriosclerosis, otra investigación fechada en Atenas habla de que el consumo de aceite de oliva disminuye la presión arterial. De acuerdo con datos de la OMS, la hipertensión arterial es la causa subyacente de más de 7.000 muertes al año en todo el mundo, por lo que toda iniciativa encaminada a combatir este trastorno merece la mayor atención.
Si bien la industria alimentaria aparece casi siempre como «villano» en la película de la hipertensión, habida cuenta que las comidas envasadas y precocinadas, por su elevado índice de sodio, se consideran un factor prohipertensivo de primer orden, las cosas podrían estar cambiando. Sólo en el Reino Unido, según Datamonitor, se comercializaron en 2002 comidas y bebidas respetuosas con la salud cardiovascular por valor de 170 millones de euros, y se estima que para el 2007 la cifra aumentará en un 45%.
Fieles a semejante consigna, un equipo de investigadores de la Universidad de Atenas, adscritos al estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition) reclutaron a nada más y nada menos que 20.343 individuos no diagnosticados de HTA para certificar el valor de la dieta mediterránea sobre la presión arterial. Los reclutados siguieron una dieta variada que permitió discernir dos grupos de alimentos en función de su efecto hipo o hipertensor: aceite de oliva, verduras y frutas asociaban inversamente su mayor consumo a una menor presión tanto sistólica como diastólica, mientras que carnes, cereales y alcohol mantenían una relación inversa.
Puesto que verduras y aceite de oliva se consumen muchas veces de forma simultánea, los investigadores quisieron determinar cuál de los dos productos resulta más beneficioso. «El aceite de oliva, sin lugar a dudas», afirma el coordinador del estudio, Dimitros Trichopoulos, «habida cuenta de que el beneficio es similar, pero significativamente más acusado en el aceite de oliva».
Otro equipo de científicos en la Universidad de Nápoles adjudica al aceite de oliva toda una retahíla de beneficios cardiovasculares sin parangón: además de disminuir la presión arterial, el oro líquido redunda en una disminución del índice de masa corporal, los niveles de insulina, glucosa, colesterol total y triglicéridos.
OLIVOS EN TIERRA DE EUCALIPTOS
Que los australianos emplean desde tiempos inmemoriales las hojas de eucalipto para combatir los catarros y determinadas afecciones inflamatorias es sabido en todo el mundo; pero ahora les ha dado por hacer algo semejante con las hojas de los olivos.
Extractos de hoja de olivo australiano se comercializan en aquel país oceánico como agentes antioxidantes, facturando la friolera de un millón de euros al mes. Se espera que en breve puedan comercializarse también en Europa.
A sabiendas de que la competencia con la industria aceitera de los países mediterráneos ofrece muy poca cancha a la exportación de aceite de oliva australiano, los investigadores de aquel país han optado por centrarse en la hoja, más que el fruto.
Por si el potencial antioxidante fuera poco, en la actualidad están investigando más propiedades de los polifenoles oliváceos en el ámbito antimicrobiano. Asimismo, los manufacturadores de estos extractos desean abrirse al mercado asiático en lo que esperan vaya a ser un próspero negocio.
Los fenoles contenidos en el aceite de oliva han demostrado ser beneficiosos para el corazón, motor del organismo. No obstante, este beneficio se pierde con el refinamiento. Estudios recientes han evidenciado que los aceites que han perdido fenoles en los procesos de refinamiento no aportan ningún beneficio. Como es de esperar, las investigaciones más avanzadas sobre el aceite de oliva tienen lugar en países mediterráneos, y la que hace referencia a los fenoles procede del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
Cuando los epidemiólogos constataron que los países mediterráneos podían alardear de unas tasas de enfermedad cardiovascular sensiblemente más bajas que las del resto de Europa o Norteamérica recurrieron a la dieta como justificación.
De este modo, la dieta mediterránea fue encumbrada a finales del siglo pasado como la mejor referencia para una dieta sana que protegía frente a las cardiopatías. Se habló de una proporción adecuada de nutrientes en sus recetas, de las virtudes del consumo de pescado azul, muchas frutas y hortalizas, vino tinto y, sobre todo, aceite de oliva.
Además, se subrayó que los ácidos grasos del aceite de oliva permitían un descenso de los niveles de colesterol LDL (malo) en la sangre, toda vez que aumentaban los de colesterol HDL (bueno); pero los investigadores cordobeses inauguran ahora una nueva hipótesis: puede que el beneficio del aceite de oliva no resida tanto en sus ácidos grasos como en sus polifenoles.
Los beneficios
Los científicos estudiaron a una serie de voluntarios sanos en cuyas dietas se incluyó aceite de oliva con polifenoles y sin polifenoles. En ausencia de polifenoles, descubrieron que el beneficio del aceite de oliva fue mucho más discreto. Asimismo, reflejaron que el beneficio de los fenoles con respecto al corazón no se ubica en el músculo-motor, sino en el endotelio (pared) de los vasos sanguíneos. La acción de los fenoles evita la proliferación de placas de ateroma, que obstruyen los vasos, dificultan la circulación sanguínea y obligan al corazón a bombear más deprisa y más fuerte.
Francisco Jiménez, director del estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (vol 46, pp 1864-1868), recuerda que no ha sido hasta hace muy poco que la ciencia ha empezado a estudiar al aceite de oliva desde una perspectiva distinta a la de su beneficio en la dieta mediterránea. «El aceite de oliva virgen es mucho más que una grasa sana, debe ser contemplado como un zumo vegetal rico en micronutrientes de gran interés para la salud».
Jiménez, por ejemplo, esgrime las propiedades de uno de dichos micronutrientes, el oleocantal, con propiedades antiinflamatorias sobre la enzima ciclooxigenasa (COX) comparables a las de un fármaco analgésico tan prescrito como el ibuprofeno. Los fenoles configuran un grupo importante de compuestos bioquímicos que abarca a flavonoides, ácidos fenólicos, lignanos y vitaminas. La mayoría de estos productos ostenta propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas.
Por medio de hogazas de pan untadas en aceite de oliva con distintas graduaciones de fenoles, los investigadores cordobeses midieron la fluidez de la sangre en los vasos sanguíneos de los dedos y constataron que quienes consumieron el aceite más rico en polifenoles (400 partes por millón) exhibieron la mejor condición: función endotelial conservada, mayores concentraciones de óxido nítrico, disminución del estrés oxidativo y del riesgo isquémico.
Aclaró Jiménez que el estudio llevado a cabo fue sólo con un número reducido de voluntarios, que es necesario un estudio de mayor tamaño para evidenciar el beneficio apuntado y que no todos los aceites de oliva tienen la misma graduación de fenoles, «por lo que no todos tienen el mismo beneficio cardiovascular».
Griegos e italianos
Como no podía ser de otra manera, científicos griegos e italianos se han sumado a los españoles en la identificación de más propiedades beneficiosas del aceite de oliva sobre la salud. Si el equipo de Jiménez, en Córdoba, apuntó a un beneficio en la prevención de arteriosclerosis, otra investigación fechada en Atenas habla de que el consumo de aceite de oliva disminuye la presión arterial. De acuerdo con datos de la OMS, la hipertensión arterial es la causa subyacente de más de 7.000 muertes al año en todo el mundo, por lo que toda iniciativa encaminada a combatir este trastorno merece la mayor atención.
Si bien la industria alimentaria aparece casi siempre como «villano» en la película de la hipertensión, habida cuenta que las comidas envasadas y precocinadas, por su elevado índice de sodio, se consideran un factor prohipertensivo de primer orden, las cosas podrían estar cambiando. Sólo en el Reino Unido, según Datamonitor, se comercializaron en 2002 comidas y bebidas respetuosas con la salud cardiovascular por valor de 170 millones de euros, y se estima que para el 2007 la cifra aumentará en un 45%.
Fieles a semejante consigna, un equipo de investigadores de la Universidad de Atenas, adscritos al estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition) reclutaron a nada más y nada menos que 20.343 individuos no diagnosticados de HTA para certificar el valor de la dieta mediterránea sobre la presión arterial. Los reclutados siguieron una dieta variada que permitió discernir dos grupos de alimentos en función de su efecto hipo o hipertensor: aceite de oliva, verduras y frutas asociaban inversamente su mayor consumo a una menor presión tanto sistólica como diastólica, mientras que carnes, cereales y alcohol mantenían una relación inversa.
Puesto que verduras y aceite de oliva se consumen muchas veces de forma simultánea, los investigadores quisieron determinar cuál de los dos productos resulta más beneficioso. «El aceite de oliva, sin lugar a dudas», afirma el coordinador del estudio, Dimitros Trichopoulos, «habida cuenta de que el beneficio es similar, pero significativamente más acusado en el aceite de oliva».
Otro equipo de científicos en la Universidad de Nápoles adjudica al aceite de oliva toda una retahíla de beneficios cardiovasculares sin parangón: además de disminuir la presión arterial, el oro líquido redunda en una disminución del índice de masa corporal, los niveles de insulina, glucosa, colesterol total y triglicéridos.
OLIVOS EN TIERRA DE EUCALIPTOS
Que los australianos emplean desde tiempos inmemoriales las hojas de eucalipto para combatir los catarros y determinadas afecciones inflamatorias es sabido en todo el mundo; pero ahora les ha dado por hacer algo semejante con las hojas de los olivos.
Extractos de hoja de olivo australiano se comercializan en aquel país oceánico como agentes antioxidantes, facturando la friolera de un millón de euros al mes. Se espera que en breve puedan comercializarse también en Europa.
A sabiendas de que la competencia con la industria aceitera de los países mediterráneos ofrece muy poca cancha a la exportación de aceite de oliva australiano, los investigadores de aquel país han optado por centrarse en la hoja, más que el fruto.
Por si el potencial antioxidante fuera poco, en la actualidad están investigando más propiedades de los polifenoles oliváceos en el ámbito antimicrobiano. Asimismo, los manufacturadores de estos extractos desean abrirse al mercado asiático en lo que esperan vaya a ser un próspero negocio.
21/7/06
Nuevas armas contra obesidad e hipertensión *
Nuevas armas contra obesidad e hipertensión
Sin contar los sicológicos, los problemas derivados del sobrepeso conforman una amplia lista de padecimientos cardiovasculares, respiratorios, endocrinos, esqueléticos y digestivos, algunos de los cuales pueden resultar mortales, como la hipertensión arterial, arteroesclerosis e insuficiencia cardiaca.
En el caso del sector infantil, el consumo de la llamada "comida chatarra", alta en grasas y baja en contenido nutricional, aunado a la falta de ejercicio, debido a que en su mayoría niñas y niños prefieren emplear su tiempo libre frente al televisor, los juegos de video o la computadora, han dado como resultado una serie de problemas de salud que antaño sólo afectaban a los adultos.
De ahí que un par de recientes descubrimientos cobren especial relevancia para quienes padecen obesidad, problema que, en el caso de México, afecta una tercera parte del total de la población.
El primero de ellos es obra del biotecnólogo mexicano Emisel Fonseca Jaimes, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien desarrolló unas cápsulas auxiliares en el tratamiento del sobrepeso, mismas que además controlan los niveles de colesterol.
Están elaboradas a base de la planta Garcinia cambogia o tamarindo malabar, un árbol que crece especialmente en el sur de la India, cuya corteza y pulpa del fruto son las partes más utilizadas a nivel terapéutico, debido a que contienen ácido hidroxicítrico, el cual inhibe la producción de las enzimas que intervienen en la transformación de azúcares en grasas.
Según el especialista "los pacientes que han consumido este producto disminuyeron entre cuatro y seis kilos en un tratamiento de dos meses, y se ha logrado también una reducción de 18% en el colesterol y 26% en los triglicéridos de las personas a quienes se ha aplicado."
Fonseca Jaimes explicó que el suplemento, que ya cuenta con registro de la Secretaría de Salud y pronto será comercializado con el apoyo del Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica del IPN, "actúa primero a través de las células, pasando al hígado y posteriormente al sistema nervioso central, de manera que funciona no como inhibidor de apetito, sino más bien como un estabilizador de las funciones metabólicas."
Finalmente, el científico politécnico puntualizó que las cápsulas están contraindicadas para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como personas que presenten cuadros de bulimia o anorexia, diabéticos y menores de edad
¡Qué desperdicio!
El otro descubrimiento es producto del trabajo de investigación realizado por científicos japoneses de la Universidad de Tohoku, quienes demostraron que la cascarilla que recubre al arroz, considerada hasta ahora como desperdicio, redujo significativamente la presión sanguínea en ratas de laboratorio, cuya hipertensión es muy similar a la que aqueja a los seres humanos.
Actualmente existen en el mercado ciertos fármacos conocidos como inhibidores ACE, cuya función es dilatar las arterias en pacientes hipertensos, a fin de reducir el riesgo de un ataque cardiaco o falla renal. A pesar de que estas drogas son muy eficientes tienen el inconveniente de tener efectos secundarios que pueden ser leves o graves.
En ese sentido, el arroz integral se perfila como una opción inmejorable para quienes padecen hipertensión arterial, pues los resultados obtenidos en pruebas de laboratorio demostraron que la presión sanguínea de todas las ratas alimentadas con el grano disminuyó 20%. Un efecto igual al producido por los químicos, pero sin reacciones colaterales, según los especialistas.
Un beneficio adicional es que el consumo del arroz integral reduce los efectos nocivos que producen los radicales libres en el cuerpo, debido a que contiene varias formas de antioxidantes de la vitamina E.
Los científicos indican que todavía no queda claro si el simple hecho de consumir la cascarilla del arroz podría reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, sin embargo, estudios realizados en humanos y animales con altos niveles de colesterol sugieren que el alimento ayuda a la reducción de los mismos
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17/7/06
Holter para control de riesgo cardiovascular
El registro continuado de la actividad eléctrica del corazón que se obtiene mediante el monitor Holter permite detectar anormalidades y prevenir riesgos cardiovasculares
El monitoreo Holter se utiliza habitualmente para determinar la respuesta del corazón a la actividad normal. No obstante, existen otras situaciones en las que se precisa conocer la respuesta eléctrica del corazón, ya sea para valorar el efecto de medicamentos cardíacos, en especial antiarrítmicos, después de un infarto de miocardio, o para diagnosticar un ritmo cardiaco peligroso o anormal. El objetivo de su uso es obtener una película de la actividad del corazón durante un periodo de tiempo determinado
Determinadas alteraciones cardíacas, como las arritmias, están asociadas a la actividad eléctrica del corazón. Para establecer si están presentes o no se recurre a una representación gráfica, el electrocardiograma (ECG o EKG). Este registro es útil para estudiar la conducción cardiaca y para apuntar el origen de la dificultad cuando el corazón falla.
Durante el ciclo cardíaco de bombeo y llenado, un patrón conocido de impulsos eléctricos muestra exactamente la acción del corazón. Estos pulsos pueden recogerse mediante electrodos que se adhieren a puntos precisos de la superficie del cuerpo. De ahí surge una imagen gráfica que muestra la actividad del corazón representada por ondas características. La imagen puede ser evaluada instantáneamente en un monitor o ser impresa sobre papel milimetrado para su posterior estudio por el especialista.
Monitor cardiaco holter
El monitor cardiaco Holter es un dispositivo de grabación que registra el ritmo cardíaco durante la actividad normal de la persona, de forma continua durante 12 o 24 horas. Esta prueba diagnóstica es conocida también como electrocardiografía ambulatoria.
Para realizar el examen se colocan unos electrodos, que son unos pequeños parches conductores, en el tórax y se conectan a un pequeño monitor por medio de unos cables, entre 5 a 7, denominados derivaciones. El monitor de registro cardíaco opera con baterías, y se guarda cerca al cuerpo en una bolsa colgada alrededor del hombro o en un bolsillo. Las derivaciones se conectan a electrodos, los cuáles son sensibles a los impulsos eléctricos del corazón. El monitor Holter graba los impulsos, realizando un registro de la actividad eléctrica del corazón durante las 24 horas.
El monitoreo Holter está pensado para obtener información en continuo de la actividad eléctrica del corazon
La actividad eléctrica cardiaca que se registra es muy similar a la que se obtiene con un electrocardiograma con la diferencia de que los resultados se obtienen mientras la persona desarrolla un ritmo de actividad más o menos normal durante el periodo preestablecido. Luego, se analiza el registro, se tabula el informe de la actividad cardiaca y se correlaciona la actividad irregular del corazón con la actividad de la persona. La lectura de estos datos permite determinar la naturaleza del problema cardíaco.
El éxito de la monitorización depende de la colaboración del paciente. Es importante que lleve siempre consigo un dietario para anotar de forma precisa cualquier tipo de actividad o síntoma, para que, más tarde, pueda ser correlacionado con los hallazgos del registro.
El paciente debe anotar la hora del día en que experimente alguna emoción fuerte, cuando toma la medicación (incluso aquella que no estaba prevista), o bien cuando realiza algún tipo de actividad: comer, beber (principalmente si son bebidas alcohólicas o que contengan cafeína), el momento de defecación, micción, actividad sexual, realización de ejercicios físicos o periodo de descanso. También es primordial que se apunte el momento exacto en que se presente algún síntoma físico, como vértigo, cefalea, dolor torácico o alteración en la respiración. Si el dolor es agudo o va acompañado de sensación de ahogo (disnea), es imprescindible que se acuda inmediatamente al servicio de urgencias más cercano para su valoración.
Preparación para el examen
No hay una preparación especial para este tipo de examen y tampoco existe ningún tipo de molestia asociada con el examen. La única precaución es informar si existe algún tipo de alergia a los materiales de la cinta con la que se adhiere el dispositivo al cuerpo o a los que componen los adhesivos. El profesional especializado pone en marcha el monitor de registro y enseña al paciente cómo colocar de nuevo los electrodos en caso de que se aflojen y cómo registrar la actividad en el control diario personal. En algunos hombres puede darse el caso que se deba rasurar el vello del tórax para poder colocar los electrodos y evitar que se despeguen. En cualquier caso, nada impide que se puedan desarrollar las actividades normales mientras se está usando el dispositivo.
Los electrodos deben estar adheridos firmemente al tórax para permitir el registro preciso de la actividad cardiaca. Y mientras se utilice el dispositivo, se debe evitar la exposición a la humedad. Por este motivo es conveniente bañarse o tomar una ducha antes de comenzar el examen, ya que no podrá hacerlo mientras esté usando el monitor Holter. También hay que evitar exponerse a los imanes, a los detectores de metal, a las mantas eléctricas y a las áreas de alto voltaje.
LA ACTIVIDAD ELÉCTRICA DEL CORAZÓN
© Cleanylee/Flickr
El bombeo normal del corazón debe ser continuo y constante. Si hay alguna alteración en estas características, el corazón es incapaz de llevar la sangre que requieren todos los tejidos del organismo para vivir. El corazón es un conjunto de dos bombas que consisten en sendas cámaras huecas formadas por músculo involuntario. La contracción de dicho músculo hace que la sangre sea bombeada. Una de las cámaras, la aurícula derecha, contiene un grupo de células llamadas el nódulo sinusal, que actúa produciendo impulsos eléctricos que hacen que el músculo del corazón se contraiga y relaje en cada ciclo cardíaco (latido cardíaco).
Cada latido cardiaco depende de un proceso eléctrico que se conoce como polarización. La primera fase de este proceso eléctrico, la despolarización, estimula los músculos de la pared del corazón. Durante la segunda fase, la repolarización, los músculos se relajan. Este proceso convertido en un trazado de onda da como resultado un electrocardiograma (ECG). A los diferentes puntos de esta onda se les denomina P, Q, R, S y T. La onda P corresponde a la despolarización de las aurículas. Las ondas QRS reflejan la despolarización ventricular.
La frecuencia cardiaca que determinan estos impulsos eléctricos depende de la actividad de un momento dado, desde 60-80 en reposo hasta más de 200 en ejercicio, de modo que en cada situación se asegure el suministro de nutrientes y oxigeno necesario a todo el organismo. Cuando la conducción de estos impulsos es anómala se producen arritmias, que pueden variar desde ritmos lentos (bradicardia) a ritmos demasiado rápidos (taquicardia). Estas arritmias, que no son más que una alteración del patrón de conducción eléctrica del corazón pueden indicar que éste no está recibiendo suficiente oxígeno y también se pueden correlacionar con dolor torácico.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
El monitoreo Holter se utiliza habitualmente para determinar la respuesta del corazón a la actividad normal. No obstante, existen otras situaciones en las que se precisa conocer la respuesta eléctrica del corazón, ya sea para valorar el efecto de medicamentos cardíacos, en especial antiarrítmicos, después de un infarto de miocardio, o para diagnosticar un ritmo cardiaco peligroso o anormal. El objetivo de su uso es obtener una película de la actividad del corazón durante un periodo de tiempo determinado
Determinadas alteraciones cardíacas, como las arritmias, están asociadas a la actividad eléctrica del corazón. Para establecer si están presentes o no se recurre a una representación gráfica, el electrocardiograma (ECG o EKG). Este registro es útil para estudiar la conducción cardiaca y para apuntar el origen de la dificultad cuando el corazón falla.
Durante el ciclo cardíaco de bombeo y llenado, un patrón conocido de impulsos eléctricos muestra exactamente la acción del corazón. Estos pulsos pueden recogerse mediante electrodos que se adhieren a puntos precisos de la superficie del cuerpo. De ahí surge una imagen gráfica que muestra la actividad del corazón representada por ondas características. La imagen puede ser evaluada instantáneamente en un monitor o ser impresa sobre papel milimetrado para su posterior estudio por el especialista.
Monitor cardiaco holter
El monitor cardiaco Holter es un dispositivo de grabación que registra el ritmo cardíaco durante la actividad normal de la persona, de forma continua durante 12 o 24 horas. Esta prueba diagnóstica es conocida también como electrocardiografía ambulatoria.
Para realizar el examen se colocan unos electrodos, que son unos pequeños parches conductores, en el tórax y se conectan a un pequeño monitor por medio de unos cables, entre 5 a 7, denominados derivaciones. El monitor de registro cardíaco opera con baterías, y se guarda cerca al cuerpo en una bolsa colgada alrededor del hombro o en un bolsillo. Las derivaciones se conectan a electrodos, los cuáles son sensibles a los impulsos eléctricos del corazón. El monitor Holter graba los impulsos, realizando un registro de la actividad eléctrica del corazón durante las 24 horas.
El monitoreo Holter está pensado para obtener información en continuo de la actividad eléctrica del corazon
La actividad eléctrica cardiaca que se registra es muy similar a la que se obtiene con un electrocardiograma con la diferencia de que los resultados se obtienen mientras la persona desarrolla un ritmo de actividad más o menos normal durante el periodo preestablecido. Luego, se analiza el registro, se tabula el informe de la actividad cardiaca y se correlaciona la actividad irregular del corazón con la actividad de la persona. La lectura de estos datos permite determinar la naturaleza del problema cardíaco.
El éxito de la monitorización depende de la colaboración del paciente. Es importante que lleve siempre consigo un dietario para anotar de forma precisa cualquier tipo de actividad o síntoma, para que, más tarde, pueda ser correlacionado con los hallazgos del registro.
El paciente debe anotar la hora del día en que experimente alguna emoción fuerte, cuando toma la medicación (incluso aquella que no estaba prevista), o bien cuando realiza algún tipo de actividad: comer, beber (principalmente si son bebidas alcohólicas o que contengan cafeína), el momento de defecación, micción, actividad sexual, realización de ejercicios físicos o periodo de descanso. También es primordial que se apunte el momento exacto en que se presente algún síntoma físico, como vértigo, cefalea, dolor torácico o alteración en la respiración. Si el dolor es agudo o va acompañado de sensación de ahogo (disnea), es imprescindible que se acuda inmediatamente al servicio de urgencias más cercano para su valoración.
Preparación para el examen
No hay una preparación especial para este tipo de examen y tampoco existe ningún tipo de molestia asociada con el examen. La única precaución es informar si existe algún tipo de alergia a los materiales de la cinta con la que se adhiere el dispositivo al cuerpo o a los que componen los adhesivos. El profesional especializado pone en marcha el monitor de registro y enseña al paciente cómo colocar de nuevo los electrodos en caso de que se aflojen y cómo registrar la actividad en el control diario personal. En algunos hombres puede darse el caso que se deba rasurar el vello del tórax para poder colocar los electrodos y evitar que se despeguen. En cualquier caso, nada impide que se puedan desarrollar las actividades normales mientras se está usando el dispositivo.
Los electrodos deben estar adheridos firmemente al tórax para permitir el registro preciso de la actividad cardiaca. Y mientras se utilice el dispositivo, se debe evitar la exposición a la humedad. Por este motivo es conveniente bañarse o tomar una ducha antes de comenzar el examen, ya que no podrá hacerlo mientras esté usando el monitor Holter. También hay que evitar exponerse a los imanes, a los detectores de metal, a las mantas eléctricas y a las áreas de alto voltaje.
LA ACTIVIDAD ELÉCTRICA DEL CORAZÓN
© Cleanylee/Flickr
El bombeo normal del corazón debe ser continuo y constante. Si hay alguna alteración en estas características, el corazón es incapaz de llevar la sangre que requieren todos los tejidos del organismo para vivir. El corazón es un conjunto de dos bombas que consisten en sendas cámaras huecas formadas por músculo involuntario. La contracción de dicho músculo hace que la sangre sea bombeada. Una de las cámaras, la aurícula derecha, contiene un grupo de células llamadas el nódulo sinusal, que actúa produciendo impulsos eléctricos que hacen que el músculo del corazón se contraiga y relaje en cada ciclo cardíaco (latido cardíaco).
Cada latido cardiaco depende de un proceso eléctrico que se conoce como polarización. La primera fase de este proceso eléctrico, la despolarización, estimula los músculos de la pared del corazón. Durante la segunda fase, la repolarización, los músculos se relajan. Este proceso convertido en un trazado de onda da como resultado un electrocardiograma (ECG). A los diferentes puntos de esta onda se les denomina P, Q, R, S y T. La onda P corresponde a la despolarización de las aurículas. Las ondas QRS reflejan la despolarización ventricular.
La frecuencia cardiaca que determinan estos impulsos eléctricos depende de la actividad de un momento dado, desde 60-80 en reposo hasta más de 200 en ejercicio, de modo que en cada situación se asegure el suministro de nutrientes y oxigeno necesario a todo el organismo. Cuando la conducción de estos impulsos es anómala se producen arritmias, que pueden variar desde ritmos lentos (bradicardia) a ritmos demasiado rápidos (taquicardia). Estas arritmias, que no son más que una alteración del patrón de conducción eléctrica del corazón pueden indicar que éste no está recibiendo suficiente oxígeno y también se pueden correlacionar con dolor torácico.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
16/7/06
HIPERTENSIÓN ARTERIAL Y OBESIDAD
Existen abundantes pruebas clínicas y epidemiológicas de la asociación entre T.A. Y peso corporal (P.C.). No todos los hipertensos son obesos y tampoco todos los obesos son hipertensos, sin embargo, la relación entre obesidad e HTA ha sido bien documentada en la mayoría de grupos raciales, étnicos y socioeconómicos.
En el estudio Framingham Heart Study sugieren que, aproximadamente, el 78% de los casos de HTA en varones y el 65% de los casos en mujeres se pueden atribuir directamente a la obesidad.
- La influencia de la obesidad en los niveles de T.A. Comienza en una etapa temprana de la vida. Aunque la relación entre obesidad e HTA existe a lo largo de todo el ciclo vital, es más estrecha en los adultos jóvenes con edades comprendidas entre 20-50 años y disminuye con la edad. Es decir, que en los sujetos de mayor edad, la obesidad sólo amplifica la relación edad – T.A.
- El tipo de obesidad también es un determinante importante en la prevalencia de HTA.
Los sujetos con obesidad central presentan mayor riesgo de HTA, y de tener otros factores de riesgo cardio-vascular (diabetes, colesterol alto).
El parámetro utilizado para medir la obesidad central es la circunferencia de la cintura.
Si la circunferencia de la cintura es > de 102 en los varones y > de 90 en las mujeres; se asocia a un incremento 2 a 3 veces del riesgo de HTA.
- El aumento de peso a largo plazo, aumenta espectacularmente el riesgo de HTA y la pérdida de peso se asocia a un riesgo significativamente inferior.
- La Hipertensión inducida por la obesidad tienen algunas características diferenciales de las observadas en pacientes hipertensos delgados.
En los obesos hay un volumen alto de plasma circulante y sangre entera y, sin embargo, la resistencia vascular (calibre arterial) es inapropiadamente normal.
Los obesos tienen más posibilidades de desarrollar una hipertrofia (gran desarrollo) del ventrículo izquierdo que los no obesos.
- El objetivo del tratamiento antihipertensivo es reducir la morbimortalidad asociado a la hipertensión.
El fracaso terapéutico en los hipertensos se debe en gran medida a la obesidad. Los pacientes obesos e hipertensos, necesitan una mayor cantidad de fármacos que los pacientes hipertensos delgados de la misma edad y sexo.
La restricción moderada de la ingesta calórica y de la sal constituye el tratamiento más efectivo y seguro para la HTA del obeso.
El efecto antihipertensivo de la dieta se potencia con un incremento del ejercicio físico, pues éste también ayuda a controlar la tensión, aunque no se pierde peso.
La pérdida de peso, además de disminuir la tensión arterial, permite mejorar notablemente la función cardiaca.
El gran reto no sólo es lograr la pérdida de peso, sino el conseguir mantenerlo para poder mantener así mismo la T.A. En valores normales.
(*)Marta Aguirre es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, Máster en Nutrición e Higiene Alimentaria por la Universidad de Burdeos y doctora en Medicina en la Universidad del País Vasco.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
En el estudio Framingham Heart Study sugieren que, aproximadamente, el 78% de los casos de HTA en varones y el 65% de los casos en mujeres se pueden atribuir directamente a la obesidad.
- La influencia de la obesidad en los niveles de T.A. Comienza en una etapa temprana de la vida. Aunque la relación entre obesidad e HTA existe a lo largo de todo el ciclo vital, es más estrecha en los adultos jóvenes con edades comprendidas entre 20-50 años y disminuye con la edad. Es decir, que en los sujetos de mayor edad, la obesidad sólo amplifica la relación edad – T.A.
- El tipo de obesidad también es un determinante importante en la prevalencia de HTA.
Los sujetos con obesidad central presentan mayor riesgo de HTA, y de tener otros factores de riesgo cardio-vascular (diabetes, colesterol alto).
El parámetro utilizado para medir la obesidad central es la circunferencia de la cintura.
Si la circunferencia de la cintura es > de 102 en los varones y > de 90 en las mujeres; se asocia a un incremento 2 a 3 veces del riesgo de HTA.
- El aumento de peso a largo plazo, aumenta espectacularmente el riesgo de HTA y la pérdida de peso se asocia a un riesgo significativamente inferior.
- La Hipertensión inducida por la obesidad tienen algunas características diferenciales de las observadas en pacientes hipertensos delgados.
En los obesos hay un volumen alto de plasma circulante y sangre entera y, sin embargo, la resistencia vascular (calibre arterial) es inapropiadamente normal.
Los obesos tienen más posibilidades de desarrollar una hipertrofia (gran desarrollo) del ventrículo izquierdo que los no obesos.
- El objetivo del tratamiento antihipertensivo es reducir la morbimortalidad asociado a la hipertensión.
El fracaso terapéutico en los hipertensos se debe en gran medida a la obesidad. Los pacientes obesos e hipertensos, necesitan una mayor cantidad de fármacos que los pacientes hipertensos delgados de la misma edad y sexo.
La restricción moderada de la ingesta calórica y de la sal constituye el tratamiento más efectivo y seguro para la HTA del obeso.
El efecto antihipertensivo de la dieta se potencia con un incremento del ejercicio físico, pues éste también ayuda a controlar la tensión, aunque no se pierde peso.
La pérdida de peso, además de disminuir la tensión arterial, permite mejorar notablemente la función cardiaca.
El gran reto no sólo es lograr la pérdida de peso, sino el conseguir mantenerlo para poder mantener así mismo la T.A. En valores normales.
(*)Marta Aguirre es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, Máster en Nutrición e Higiene Alimentaria por la Universidad de Burdeos y doctora en Medicina en la Universidad del País Vasco.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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