Un estudio halla que las tasas de mortalidad intrahospitalaria no difieren en gran medida entre los centros de alto y bajo volumen
Por Ed Edelson
Reportero de Healthday
MARTES, 24 de noviembre (HealthDay News/DrTango) -- ¿Los hospitales que realizan el mayor número de angioplastias generan necesariamente los mejores resultados en los pacientes? Quizás no.
Investigaciones anteriores sugerían que "la práctica hace al maestro" en lo que se refiere a procedimientos de apertura de arterias, pero un nuevo estudio en el que participaron más de 30,000 pacientes encuentra que el desempeño de los hospitales de alto y bajo volumen es más o menos similar.
En el estudio participaron pacientes que se sometieron a angioplastias primarias, que fueron atendidos en 166 hospitales a lo largo y ancho de Estados Unidos entre 2001 y 2007.
Los investigadores no encontraron ninguna diferencia en cuanto a resultados entre los centros médicos que realizaban un gran número de procedimientos de este tipo y los que no realizaban tantos.
"El mensaje aquí es que el volumen por sí mismo no es un marcador objetivo suficiente para el resultado", dijo el autor principal, el Dr. Deepak Bhatt, jefe de cardiología del Sistema de Salud de Asuntos de Veteranos de Boston y profesor asociado de la Facultad de medicina de Harvard. Su equipo informó sobre los hallazgos en la edición del 25 de noviembre de la Journal of the American Medical Association.
Los estudios que se realizaron hace varios años sí encontraron mejores resultados en los hospitales de alto volumen, "pero creo que las cosas han cambiado", apuntó Bhatt. "Los dispositivos y técnicas, y los resultados en general han mejorado".
Los hospitales se clasificaron en tres grupos: de bajo volumen, con menos de 36 angioplastias al año; de volumen intermedio, entre 36 y 70 procedimientos; y de alto volumen, con 70 o más procedimientos al año.
La tasa de mortalidad intrahospitalaria fue de 3 por ciento para los hospitales de alto volumen, de 3.2 por ciento para los hospitales de volumen intermedio y de 3.9 por ciento para hospitales de bajo volumen, una diferencia que no es estadísticamente significativa, señaló el informe.
La duración de la estancia hospitalaria fue prácticamente la misma para todos los hospitales: 4.6 días para los centros de bajo volumen, 4.5 días para los de volumen intermedio y 4.7 días para los de alto volumen. Pero hubo una diferencia en el intervalo entre la llegada al hospital y el comienzo de la angioplastia: de 98 minutos para los centros de bajo volumen, de 90 minutos para los de volumen intermedio y de 88 minutos para los de alto volumen. Y los hospitales de alto volumen tenía una mayor tendencia a cumplir con las directrices que recomiendan iniciar la angioplastia dentro de 90 minutos desde la llegada al hospital.
En general, los nuevos hallazgos son "realmente una buena noticia para los pacientes en general, porque significan que el resultado será probablemente el mismo sin importar el hospital a donde se acuda", señaló el Dr. Issam D. Moussa, profesor asociado de medicina y director del servicio endovascular de la Facultad de medicina Weill de la Universidad de Cornell en la ciudad de Nueva York, y vocero de la Society for Cardiovascular Angiography and Interventions.
Los resultados del estudio también confirman las directrices actuales para el tratamiento de emergencia de ataques cardiacos, apuntó Moussa. "Cuando la ambulancia lo recoge, debe llevarlo al hospital más próximo", destacó. "Este estudio no cambia esta recomendación".
Además, también subraya que los hallazgos del estudio no son del todo firmes, debido al número relativamente pequeño de personas tratadas en los hospitales de bajo volumen.
"En los hospitales de bajo volumen [del estudio] apenas participaron 3,000 pacientes", señaló Moussa. "Debido a ese número tan pequeño, los resultados no pueden ser concluyentes".
La diferencia entre las tasas de mortalidad intrahospitalaria encontradas en el estudio habrían sido estadísticamente significativas si el número de participante hubiera sido mayor, destacó. Además, el estudio también excluyó a casi 120 hospitales porque informaron sobre muy pocas angioplastias primarias, señaló Moussa.
Asimismo, el estudio analizó únicamente las muertes intrahospitalarias, apuntó Bhatt. "Si estudiamos los resultados más a largo plazo, podrían aflorar las diferencias", destacó.
Aún así, el estudio pone en duda la idea de que en cardiología, la práctica hace al maestro, señaló Bhatt. "Dentro del rango y los tipos de hospitales estudiados, no se observó ninguna diferencia", explicó.
En un estudio relacionado que aparece en la misma edición de la revista, investigadores noruegos afirman que administrar la terapia intravenosa de epinefrina a pacientes de paro cardiaco fuera del hospital sí mejora la supervivencia a largo plazo.
Un equipo de la Universidad de Oslo comparó los resultados de más de 850 pacientes que sufrieron un paro cardiaco fuera del hospital. La mitad recibió epinefrina estándar por vía intravenosa como parte de soporte vital cardiaco avanzado, mientras que la otra mitad no lo recibió. El equipo encontró que cerca del diez por ciento de los pacientes sobrevivieron hasta el alta hospitalaria, recibieran o no el tratamiento intravenoso.
http://healthfinder.gov/
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27/11/09
22/11/09
La bebida moderada protege el corazón
Pero el efecto protector puede desaparecer con mayores niveles en los hombres, encuentra un estudio
Por Ed Edelson
Reportero de Healthday
JUEVES, 19 de noviembre (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio español ha encontrado que beber de forma moderada a largo plazo redujo el riesgo de enfermedad cardiaca en hasta un tercio en los hombres, aunque menos en las mujeres.
El tipo de alcohol (cerveza, vino o licor) no hizo diferencia, informaron los investigadores en la edición en línea del 19 de noviembre de la revista Heart. El análisis español usó datos de diez años sobre 15,500 hombres y casi 26,000 mujeres que participaron en el estudio Investigación prospectiva europea sobre el cáncer.
Pero para los hombres, hubo un punto en que los beneficios coronarios del alcohol declinaban, y el riesgo comenzaba a aumentar de nuevo.
El índice de enfermedad cardiaca coronaria para las mujeres abstemias en el estudio fue de 56 por 100,000. Para las mujeres que se calificaban como poco bebedoras, con menos de cinco gramos al día, fue de 42. Entre las mujeres que eran bebedoras moderadas (entre cinco y treinta gramos al día), fue de 36; para las bebedoras de de más cantidad (entre treinta y 90 gramos al día) fue de doce y para las bebedoras en exceso (más de noventa gramos al día) fue de doce.
Los índices para los hombres fueron de 398 por 100,000 para los que nunca bebían, 318 para los que bebían poco, 255 para los bebedores moderados, 278 para los que bebían en más cantidad, y 334 para los bebedores en exceso, informaron los investigadores.
Los resultados para las mujeres no fueron estadísticamente significativos, tal vez porque las cifras en muchas categorías eran demasiado bajas, según el informe del Departamento de Salud Público de Guipúzcoa, del gobierno vasco de San Sebastián.
El hallazgo no resulta sorprendente, dijo Eric B. Rimm, profesor asociado de epidemiología y nutrición de la Facultad de salud pública de la Harvard, que ha hecho investigaciones sobre el alcohol y la enfermedad cardiaca.
"Este es un estudio de muchos, probablemente 60 o 70 en distintas poblaciones del mundo", aseguró Rimm. "Pero es reconfortante, mostrar que incluso si se vive en un país mediterráneo y se come la dieta distinta local, beber moderadamente lo pone en un riesgo mucho menor de enfermedad cardiaca".
Que el informe muestre que la fuente de alcohol no haga una diferencia ayuda a descartar una explicación sobre lo que se ha llegado a llamar la "paradoja francesa", el bajo nivel de enfermedad cardiaca visto en ese país a pesar del consumo de lo que los estadounidenses describirían como una dieta malsana rica en grasas, apuntó Rimm. Algunos expertos han atribuido la paradoja a los efectos beneficiosos del vino tinto.
En vez de eso, se trata del alcohol en general, apuntó Rimm. "Una variedad de estudios bien hechos han mostrado que la gente que bebe tienen niveles más altos de colesterol HDL", aseguró. "En una semana o dos de consumo, el colesterol HDL sube de manera apreciable".
El colesterol HDL es el tipo "bueno" que evita la formación de depósitos plaquetarios que bloquean las arterias.
El recién reportado estudio, como todos los demás sobre el tema del alcohol y el corazón, es observacional, sin un intento por controlar la ingesta, señaló el Dr. Kenneth Mukamal, internista del Hospital Beth Israel Deaconess y profesor asociado de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard.
"No creo que sea sustancialmente distinto a lo que hemos visto antes", dijo Mukamal. "Profanablemente hayamos sacado todo el provecho que podemos a los datos observacionales".
Mukamal obtuvo financiación del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de EE. UU. para un proyecto piloto con el fin de determinar si es posible llevar a cabo un ensayo controlado sobre los efectos cardiacos del alcohol. Mukamal y colegas inscribirán a 40 adultos que intentarán beber cantidades exactas de una bebida alcohólica o sin alcohol todos los días durante seis meses.
"Esperamos ver con el tiempo qué diferencias hay entre los asignados a las bebidas no alcohólicas y los asignados a las bebidas alcohólicas", explicó Mukamal. Lo más importante es que el estudio mostrará si la gente puede adherirse a dicho régimen durante un periodo prolongado. Los resultados del proyecto piloto estarán disponibles en alrededor de un año, dijo Mukamal, y esos resultados ayudarán a determinar si es posible un ensayo más largo y de mayor tamaño.
Mientras tanto, es importante recodar que "claramente, la enfermedad cardiaca no es lo único a considerar cuando se habla sobre el consumo de alcohol", subrayó Rimm. El exceso aumenta el riesgo de cáncer, accidentes, obesidad y muchos problemas más, y también puede causar el daño al músculo cardiaco conocido como cardiomiopatía alcohólica, anotó.
La recomendación de la American Heart Association es "si bebe, hágalo con moderación". Eso significa una a dos bebidas al día para el hombre, una bebida al día para la mujer, y bebida se define como doce onzas de cerveza, cuatro onzas de vino o una onza de licor con graduación alcohólica de 100.
http://healthfinder.gov/
Por Ed Edelson
Reportero de Healthday
JUEVES, 19 de noviembre (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio español ha encontrado que beber de forma moderada a largo plazo redujo el riesgo de enfermedad cardiaca en hasta un tercio en los hombres, aunque menos en las mujeres.
El tipo de alcohol (cerveza, vino o licor) no hizo diferencia, informaron los investigadores en la edición en línea del 19 de noviembre de la revista Heart. El análisis español usó datos de diez años sobre 15,500 hombres y casi 26,000 mujeres que participaron en el estudio Investigación prospectiva europea sobre el cáncer.
Pero para los hombres, hubo un punto en que los beneficios coronarios del alcohol declinaban, y el riesgo comenzaba a aumentar de nuevo.
El índice de enfermedad cardiaca coronaria para las mujeres abstemias en el estudio fue de 56 por 100,000. Para las mujeres que se calificaban como poco bebedoras, con menos de cinco gramos al día, fue de 42. Entre las mujeres que eran bebedoras moderadas (entre cinco y treinta gramos al día), fue de 36; para las bebedoras de de más cantidad (entre treinta y 90 gramos al día) fue de doce y para las bebedoras en exceso (más de noventa gramos al día) fue de doce.
Los índices para los hombres fueron de 398 por 100,000 para los que nunca bebían, 318 para los que bebían poco, 255 para los bebedores moderados, 278 para los que bebían en más cantidad, y 334 para los bebedores en exceso, informaron los investigadores.
Los resultados para las mujeres no fueron estadísticamente significativos, tal vez porque las cifras en muchas categorías eran demasiado bajas, según el informe del Departamento de Salud Público de Guipúzcoa, del gobierno vasco de San Sebastián.
El hallazgo no resulta sorprendente, dijo Eric B. Rimm, profesor asociado de epidemiología y nutrición de la Facultad de salud pública de la Harvard, que ha hecho investigaciones sobre el alcohol y la enfermedad cardiaca.
"Este es un estudio de muchos, probablemente 60 o 70 en distintas poblaciones del mundo", aseguró Rimm. "Pero es reconfortante, mostrar que incluso si se vive en un país mediterráneo y se come la dieta distinta local, beber moderadamente lo pone en un riesgo mucho menor de enfermedad cardiaca".
Que el informe muestre que la fuente de alcohol no haga una diferencia ayuda a descartar una explicación sobre lo que se ha llegado a llamar la "paradoja francesa", el bajo nivel de enfermedad cardiaca visto en ese país a pesar del consumo de lo que los estadounidenses describirían como una dieta malsana rica en grasas, apuntó Rimm. Algunos expertos han atribuido la paradoja a los efectos beneficiosos del vino tinto.
En vez de eso, se trata del alcohol en general, apuntó Rimm. "Una variedad de estudios bien hechos han mostrado que la gente que bebe tienen niveles más altos de colesterol HDL", aseguró. "En una semana o dos de consumo, el colesterol HDL sube de manera apreciable".
El colesterol HDL es el tipo "bueno" que evita la formación de depósitos plaquetarios que bloquean las arterias.
El recién reportado estudio, como todos los demás sobre el tema del alcohol y el corazón, es observacional, sin un intento por controlar la ingesta, señaló el Dr. Kenneth Mukamal, internista del Hospital Beth Israel Deaconess y profesor asociado de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard.
"No creo que sea sustancialmente distinto a lo que hemos visto antes", dijo Mukamal. "Profanablemente hayamos sacado todo el provecho que podemos a los datos observacionales".
Mukamal obtuvo financiación del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de EE. UU. para un proyecto piloto con el fin de determinar si es posible llevar a cabo un ensayo controlado sobre los efectos cardiacos del alcohol. Mukamal y colegas inscribirán a 40 adultos que intentarán beber cantidades exactas de una bebida alcohólica o sin alcohol todos los días durante seis meses.
"Esperamos ver con el tiempo qué diferencias hay entre los asignados a las bebidas no alcohólicas y los asignados a las bebidas alcohólicas", explicó Mukamal. Lo más importante es que el estudio mostrará si la gente puede adherirse a dicho régimen durante un periodo prolongado. Los resultados del proyecto piloto estarán disponibles en alrededor de un año, dijo Mukamal, y esos resultados ayudarán a determinar si es posible un ensayo más largo y de mayor tamaño.
Mientras tanto, es importante recodar que "claramente, la enfermedad cardiaca no es lo único a considerar cuando se habla sobre el consumo de alcohol", subrayó Rimm. El exceso aumenta el riesgo de cáncer, accidentes, obesidad y muchos problemas más, y también puede causar el daño al músculo cardiaco conocido como cardiomiopatía alcohólica, anotó.
La recomendación de la American Heart Association es "si bebe, hágalo con moderación". Eso significa una a dos bebidas al día para el hombre, una bebida al día para la mujer, y bebida se define como doce onzas de cerveza, cuatro onzas de vino o una onza de licor con graduación alcohólica de 100.
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