.
Investigadores señalan que el procedimiento usado en casos de alto riesgo marca poco la diferencia
MARTES, 24 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) -- Los pacientes que optaron por la colocación de una bomba especial en la aorta de su corazón antes de someterse a procedimientos para abrir las arterias obstruidas no mejoraron sus resultados, muestra una investigación reciente.
En el estudio británico participaron pacientes que se sometieron a la intervención coronaria percutánea (ICP), que incluye la angioplastia con balón y/o la colocación de una endoprótesis vascular (stent) para abrir arterias coronarias constreñidas. Los pacientes tenían una pobre función ventricular izquierda y enfermedad coronaria extensiva, lo que los ponía en mayor riesgo de isquemia (flujo sanguíneo restringido) o arritmia (ritmo cardiaco irregular) durante el procedimiento.
En estos casos de alto riesgo, una bomba de balón intraaórtica (BBIA) es una opción. La bomba se conecta a un dispositivo tipo balón que se inserta en la aorta descendente.
Los hallazgos del estudio aparecen en la edición del 25 de agosto de la Journal of the American Medical Association.
"Estudios observacionales informaron anteriormente que la inserción de BBIA electiva podría mejorar los resultados tras una intervención coronaria percutánea de alto riesgo. Hasta la fecha, no se ha demostrado esta afirmación en un ensayo aleatorio", señalaron el autor del estudio, el Dr. Divaka Perera, del King's College de Londres y colegas en un comunicado de prensa del editor de la revista.
En el estudio participaron 301 pacientes. Algunos optaron por la inserción BBIA, mientras que otros no lo hicieron. El resultado primario, que es una medida que se usa para determinar el efecto de la intervención, fue la aparición de un evento adverso cardiaco y cardiovascular mayor (MACCE, por su sigla en inglés). La muerte, el ataque cardiaco, cualquier evento cerebrovascular o más revascularización después del alta hospitalaria [hasta 28 días] se definieron como MACCE.
Los MACCE después del alta hospitalaria ocurrieron en el 15.2 por ciento de los pacientes del grupo de la bomba y en el 16 por ciento del grupo que no optó por la bomba. La tasa de mortalidad por todas las causas a los seis meses después del alta hospitalaria fue de 4.6 por ciento en el grupo de la bomba y de 7.4 por ciento en el grupo que no optó por la bomba.
"El estudio no mostró una diferencia en los MACCE luego del alta hospitalaria, por lo que no es compatible con la inserción rutinaria de BBIA electiva antes de una ICP de alto riesgo. Sin embargo, el 12 por ciento de los pacientes que se sometieron a ICP sin inserción BBIA electiva necesitaron apoyo BBIA de rescate, lo que pone de relieve la importancia de adoptar una estrategia de espera de BBIA ante una ICP de alto riesgo ", concluyeron los investigadores.
healthfinder.gov
.
Salud Vascular. Investigaciones y Articulos Medicos relacionados al sistema vardiovascular, consejos para prevenir enfermedades y mejorar tu calidad de vida.
26/8/10
8/8/10
Los más pobres están en mayor riesgo de enfermedad cardiaca, según datos estadounidenses
Una reseña halla que las desventajas económicas tienen mucho más que ver que la raza o la etnia
MIÉRCOLES, 4 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) -- Un estudio reciente halla que el estatus socioeconómico tiene una función más importante que la raza o la etnia en las disparidades en el riesgo de enfermedad cardiaca en los EE. UU.
Los investigadores analizaron datos sobre 12,154 participantes de la Encuesta nacional de examen sobre la salud y la nutrición (de 2001 a 2006) y hallaron que los más pobres tienen el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero que había pocas diferencias en el riesgo entre grupos étnicos y raciales.
En el estudio participaron blancos, negros y estadounidenses de origen mexicano nacidos en los EE. UU. o fuera del país. Cuando menor fuera el estatus socioeconómico de una persona, mayor era el riesgo de enfermedad cardiovascular en todos los grupos étnicos y raciales, según hallaron los investigadores.
El hallazgo podría surgir de diferencias en el estilo de vida. Por ejemplo, los pobres tienden a hacer menos ejercicio y son más propensos a la obesidad y al tabaquismo, anotaron los autores del estudio.
"La mayoría de las diferencias étnicas en el riesgo cardiovascular se debe a diferencias socioeconómicas entre las razas en los EE. UU., con una sola excepción sobresaliente. Los estadounidenses de origen mexicano que no nacieron en los EE. UU., frente a los que sí, son más saludables que todos los demás y esto podría tener menos que ver con la etnia o los genes que con los patrones migratorios", aseguró en un comunicado de prensa de la UCLA el Dr. Arun Karlamangla, profesor asociado de medicina de la división de geriatría de la Facultad de medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles.
"Únicamente los sanos pueden migrar a este país y los que no lo están regresan a recibir atención en su país", explicó.
El estudio aparece en la edición de agosto de la revista Archives of Epidemiology.
"Los individuos con desventajas socioeconómicas deben ser blanco específico de la gestión y detección precoz del riesgo, y de asesoría conductual si queremos mejorar la salud cardiovascular del país", concluyeron los investigadores.
healthfinder.gov
MIÉRCOLES, 4 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) -- Un estudio reciente halla que el estatus socioeconómico tiene una función más importante que la raza o la etnia en las disparidades en el riesgo de enfermedad cardiaca en los EE. UU.
Los investigadores analizaron datos sobre 12,154 participantes de la Encuesta nacional de examen sobre la salud y la nutrición (de 2001 a 2006) y hallaron que los más pobres tienen el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero que había pocas diferencias en el riesgo entre grupos étnicos y raciales.
En el estudio participaron blancos, negros y estadounidenses de origen mexicano nacidos en los EE. UU. o fuera del país. Cuando menor fuera el estatus socioeconómico de una persona, mayor era el riesgo de enfermedad cardiovascular en todos los grupos étnicos y raciales, según hallaron los investigadores.
El hallazgo podría surgir de diferencias en el estilo de vida. Por ejemplo, los pobres tienden a hacer menos ejercicio y son más propensos a la obesidad y al tabaquismo, anotaron los autores del estudio.
"La mayoría de las diferencias étnicas en el riesgo cardiovascular se debe a diferencias socioeconómicas entre las razas en los EE. UU., con una sola excepción sobresaliente. Los estadounidenses de origen mexicano que no nacieron en los EE. UU., frente a los que sí, son más saludables que todos los demás y esto podría tener menos que ver con la etnia o los genes que con los patrones migratorios", aseguró en un comunicado de prensa de la UCLA el Dr. Arun Karlamangla, profesor asociado de medicina de la división de geriatría de la Facultad de medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles.
"Únicamente los sanos pueden migrar a este país y los que no lo están regresan a recibir atención en su país", explicó.
El estudio aparece en la edición de agosto de la revista Archives of Epidemiology.
"Los individuos con desventajas socioeconómicas deben ser blanco específico de la gestión y detección precoz del riesgo, y de asesoría conductual si queremos mejorar la salud cardiovascular del país", concluyeron los investigadores.
healthfinder.gov
5/8/10
La válvula pulmonar del paciente podría sustituir a la válvula aórtica de donante
Un estudio encontró que el procedimiento llevó a una mejor supervivencia y calidad de vida
MARTES, 3 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) -- Los pacientes cardiacos que necesitan una nueva válvula aórtica son más propensos a sobrevivir y a tener una mejor calidad de vida si se utiliza una válvula de su propia arteria pulmonar, en lugar de una válvula aórtica de un donante fallecido, según encuentra una investigación reciente.
La válvula aórtica conecta al ventrículo izquierdo del corazón con la aorta, la arteria principal del cuerpo. La válvula pulmonar conecta al corazón con la arteria pulmonar, que lleva sangre del corazón a los pulmones.
En este estudio, se reemplazó la válvula aórtica que funcionaba mal en 108 pacientes con sus propias válvulas pulmonares (autoinjerto). Entonces, su válvula pulmonar fue reemplazada con la de un donante fallecido. En otros 108 pacientes, la válvula aórtica se reemplazó con la válvula aórtica de un donante fallecido (injerto homólogo).
Tras diez años, cuatro pacientes del grupo de autoinjerto habían muerto, así como quince del grupo del injerto homólogo. Esto significa que los pacientes del grupo de injerto homólogo tenían más de cuatro veces más probabilidades de morir, según el informe publicado en línea en la edición del 3 de agosto de The Lancet.
Además, los pacientes del grupo de autoinjerto eran menos propensos a requerir cirugía adicional, y tenían una mejor calidad de vida, anotaron los autores del estudio.
"Nuestros resultados respaldan la hipótesis de que una válvula viva implantada en la posición aórtica puede llevar a resultados clínicos significativamente mejores en los pacientes", concluyeron Sir Magdi Yacoub, de la Royal Brompton and Harefield NHS Foundation Trust de Londres, y del Colegio Imperial de Londres, y colegas.
healthfinder.gov
MARTES, 3 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) -- Los pacientes cardiacos que necesitan una nueva válvula aórtica son más propensos a sobrevivir y a tener una mejor calidad de vida si se utiliza una válvula de su propia arteria pulmonar, en lugar de una válvula aórtica de un donante fallecido, según encuentra una investigación reciente.
La válvula aórtica conecta al ventrículo izquierdo del corazón con la aorta, la arteria principal del cuerpo. La válvula pulmonar conecta al corazón con la arteria pulmonar, que lleva sangre del corazón a los pulmones.
En este estudio, se reemplazó la válvula aórtica que funcionaba mal en 108 pacientes con sus propias válvulas pulmonares (autoinjerto). Entonces, su válvula pulmonar fue reemplazada con la de un donante fallecido. En otros 108 pacientes, la válvula aórtica se reemplazó con la válvula aórtica de un donante fallecido (injerto homólogo).
Tras diez años, cuatro pacientes del grupo de autoinjerto habían muerto, así como quince del grupo del injerto homólogo. Esto significa que los pacientes del grupo de injerto homólogo tenían más de cuatro veces más probabilidades de morir, según el informe publicado en línea en la edición del 3 de agosto de The Lancet.
Además, los pacientes del grupo de autoinjerto eran menos propensos a requerir cirugía adicional, y tenían una mejor calidad de vida, anotaron los autores del estudio.
"Nuestros resultados respaldan la hipótesis de que una válvula viva implantada en la posición aórtica puede llevar a resultados clínicos significativamente mejores en los pacientes", concluyeron Sir Magdi Yacoub, de la Royal Brompton and Harefield NHS Foundation Trust de Londres, y del Colegio Imperial de Londres, y colegas.
healthfinder.gov
Suscribirse a:
Entradas (Atom)